La posibilidad de obtener una referencia de la posición del usuario de una aplicación móvil tiene un gran potencial. Representa por una parte una valiosa funcionalidad para los usuarios que pueden con sus celulares y dispositivos móviles saber dónde se encuentran. Y permite a las marcas y productores de aplicaciones ofrecer sus servicios a los usuarios de una forma altamente personalizada.

Un reciente estudio de Pew Internet sobre el uso de los servicios basados en localización en USA ofrece unos datos interesantes. En 2012 casi tres cuartas partes de usuarios de smartphones usan servicios basados en localización y uno de cada cinco usa servicios geosociales como Foursquare o Gowalla que fue comprada por Facebook a finales de 2011.

Son numerosas las aplicaciones móviles que utilizan esta funcionalidad en sectores como el turismo, la restauración, los transportes o el marketing por citar algunos. Hay también numerosos casos de éxito y de fracaso de algunas iniciativas usando aplicaciones sociales como Foursquare.

Un claro ejemplo de éxito en el sector transportes es la aplicación iBilbobus que permite al usuario conocer la información de su parada más cercana de autobús urbano en Bilbao.

Por supuesto también hay temas delicados a tener en cuenta, principalmente el asunto de la intimidad y el derecho a la privacidad y protección de los datos personales, donde se incluye la posición de una persona en el globo terráqueo. Hace no mucho tiempo hubo bastante polémica al respecto debido a unos datos que algunos terminales, en concreto el iPhone, guardaban sobre la posición de sus dueños.